martes, 9 de junio de 2009

El derecho al aborto: una reivindicación colectiva


Encontrándonos ante el día Internacional de las Mujeres y en pleno proceso de debate y aprobación de la próxima reforma de la Ley del Aborto en el estado español, consideramos imprescindible defender la legalidad del aborto, su retirada del código penal y su desarrollo en la sanidad pública (actualmente 98% son en centros privados). Así como el derecho a una educación sexual y al acceso a métodos anticonceptivos como políticas preventivas claves.


El acceso al aborto seguro y legal es un derecho humano de las mujeres y su penalización y regulación es una forma de control de las mujeres aquí y a nivel internacional. Es importante recordar y hacer visible cómo la prohibición del aborto vulnera los siguientes derechos de las mujeres: derecho a la salud y a la atención medica; a la vida; a la no discriminación - derecho a la igualdad; a la seguridad personal; a la libertad; a la privacidad; a la información; a no ser sometida a trato cruel, inhumano y degradante; a decidir el número y espaciamiento entre las y los hijos; a gozar de los beneficios del progreso científico y el derecho a la libertad religiosa y de conciencia.

Centrándonos en America Latina, donde como ONG de desarrollo apoyamos, entre otros, procesos de defensa de los derechos de los Pueblos Indígenas y las Mujeres, encontramos distintos niveles de reconocimiento de este derecho de las mujeres. Algunos de los más restrictivos son los casos de El Salvador y Nicaragua, donde en 1998 y 2006 respectivamente, se realizaron reformas de su Código Penal condenando hasta a 8 años de prisión tanto a la mujer como a quien le practique el aborto, sin tener en cuenta ni los riesgos para la vida de la mujer, ni las situaciones en las que se diera el embarazo. Encontramos países que permiten el aborto terapéutico, como ejemplo Guatemala y Bolivia, cuando el embarazo conlleva riesgo para la vida de la mujer o es producto de una violación y Colombia añade las malformaciones en el feto. También debemos destacar países como Cuba donde el aborto es legal y libre en las primeras 12 semanas.

En todos estos casos y también en nuestra realidad más cercana coincide la lucha de los movimientos feministas por reivindicar el reconocimiento de las mujeres como sujetas políticas y el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo sin la influencia de razones morales ni religiosas que aparecen en el debate tanto sobre los supuestos como en los plazos en los que se “permiten” los abortos.

En la actualidad los movimientos feministas y de mujeres que apoyamos en America Latina como clave en el proceso de transformación social, están luchando por el derecho al aborto, así como contra aquellos contextos que obstaculizan el empoderamiento de las mujeres y la construcción de nuevos modelos de desarrollo y de relaciones entre personas y colectivos: los fundamentalismos y la persecución del movimiento denunciada en el último año en Nicaragua, la situación de feminicidio en Guatemala y más globalmente contra el neoliberalismo, la remilitarización y la represión de los movimientos sociales.

Después de décadas de lucha por el derecho al aborto ya llegó el momento de garantizar el derecho de las mujeres a decidir y ser libres.

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