lunes, 17 de marzo de 2014

(LIBRO) El MIL, Puig Antich y los GARI de Telesforo Tajuelo. Ed. Ruedo Ibérico, 1976


Telesforo Tajuelo ha sido el único en realizar un libro sobre los GARI y el primero en realizar un libro sobre el MIL y Puig Antich. La mayoría de literatura y libros sobre Puig Antich y el MIL aparecen 25 y 30 años después. Su libro fue un acto militante. Tajuelo formó parte de un grupo autónomo anónimo de París y su libro fue fruto de un desafío a los partidos en el exilio que seguían considerando a los encarcelados de los ex MIL como gángsters, delincuentes, y no los querían apoyar políticamente. Cuando propuso el tema del desconocido MIL como tesis para su licenciatura de historia, nosotros estábamos en París buscando apoyos para los presos del MIL, recibiendo un rechazo tras otro de los partidos políticos y organizaciones del exilio: “Sólo han hecho atracos y asesinado a un policía”. “Nadie les conoce, son atracadores”. “No podemos apoyar a atracadores. Son un mal ejemplo para el proletariado”. Los más amables se excusaban: “Dejen la información. Ya nos la miraremos”. “Ahora estamos muy ocupados con el proceso 1001 de Comisiones Obreras”.

También fue un desafío universitario. Tajuelo no lo tenía claro como tema histórico porque nadie tenía conocimiento del MIL, pero los GARI ya empezaban a ser noticia en los periódicos franceses. Al confiarme sus dudas, recuerdo que le insistía en que investigara sobre el MIL, que necesitaba ser conocido como grupo político. Era parte de nuestro trabajo en el Comité de Solidaridad con los presos del ex MIL, la de realizar dossiers sobre el MIL, darlos a conocer y demostrar así que no eran gángsters sino revolucionarios. No recuerdo cuál era el otro tema que pensaba presentar, pero sí que le insistía en la conveniencia de investigar sobre lo que a uno le interesa. Y me decía que no se lo iban a aceptar, que su universidad (Sorbonne) era seria a diferencia de la mía (Vincennes) y que los profesores estaban muy al tanto de lo que pasaba en España, de Comisiones Obreras, y las diferentes escisiones de partidos y sindicatos.

Telesforo Tajuelo, más que ninguno de nosotros, consiguió con su tesis en la Universidad de la Sorbonne “Le MIL et les GARI” dar a conocer y publicitar la relevancia política del MIL que les negaban los medios, los franquistas y la oposición democrática y comunista al franquismo, tanto en el interior como en el exilio. Presentó y defendió su tesis con el título “El MIL y los GARI. Teoría y práctica. 1969-1975”. Y al igual que el título, Telesforo se solidarizó con los presos con la teoría y con la práctica. Hay exageraciones a favor del MIL intensificando o exagerando el organigrama organizativo, el número de militantes, y su vinculación con el movimiento obrero. Fueron exageraciones hechas a propósito y por ello tienen un mérito añadido ya que lo que Tajuelo pretendía, aparte del título de historiador, era publicitar y dar a conocer a los encarcelados del MIL, como militantes políticos y grupo político. Esa es la explicación de las exageraciones, que han ayudado a crear el mito y proyección del MIL. Recuerdo algunas discusiones con Telesforo sobre la conveniencia de dejar o no algunas de las exageraciones ¿Cuáles había que reducir, dejar o eliminar? Tajuelo decidía en base a la composición del tribunal y en base a la documentación que le pudimos conseguir: los libros de la editorial “Mayo 37”, las revistas CIA, documentación de Plataformas y del movimiento obrero de Barcelona.

Certificada la historia del MIL y de los GARI por la Universidad “La Sorbona”, la editorial Ruedo Ibérico publicó su tesis al año siguiente, en el primer trimestre de 1976. Su objetivo lo explica en la introducción: “evitar el olvido del MIL y GARI”. Anticipa al olvido que contrarresta con su libro e investigación. A pesar de la edición de Ruedo Ibérico, su anticipación del olvido político del MIL fue acertada durante las tres décadas siguientes y, en cuanto a los GARI y los grupos autónomos, siguen en el olvido del Sistema: “Este libro, resumen de un trabajo más amplio presentado en la Universidad de París (Sorbona), se propone salvar los MIL y los GARI del olvido al que el poder establecido quisiera relegarlos. Los miembros del MIL están en la cárcel. El “mártir” del grupo está en el cementerio. Antes de desaparecer, este grupo dejó tras sí varios textos que, aunque confusos, representan un esfuerzo considerable en la búsqueda de la autonomía de la clase obrera”.

Asimismo, en la introducción, Tajuelo se anticipa a la recuperación de Puig Antich, como producto de consumo y espectáculo, denunciándola con treinta años de antelación: “Puig Antich ha sido recuperado por el espectáculo, o como dirían los situacionistas, por la sociedad del espectáculo. Puig Antich se convirtió de la noche a la mañana en un antifascista ilustre y amigo de todo el mundo. No sería extraño que un día apareciera la cara de Puig Antich reproducida en las camisas veraniegas de algunos jóvenes progresistas españoles, como hemos tenido la oportunidad de ver con el Che Guevara, por ejemplo”. Incluso en esta broma que a la salida del libro atribuímos al exceso de porros, ha tenido razón. Hemos podido observar en las banderas de los nacionalistas catalanes la imagen de Salvador Puig Antich. No digamos ya después del film “Salvador”, su nombre está en las calles y plazas. Se olvida la lucha y se monta el espectáculo.

No es que Tajuelo fuera adivino y presagiara que el director de TV3 y una multinacional de servicios audiovisuales harían una recuperación del Puig Antich, convirtiéndole en un producto de consumo, en un “Che Guevara catalán” y símbolo catalán de la lucha contra el franquismo. No es que Tajuelo tuviera premoniciones y visiones a treinta años vista, sino que ya en los días siguientes a la ejecución pudimos ver cómo todos los grupos que boicotearon y silenciaron la campaña de Puig Antich y el MIL (entre ellos la Assamblea de Catalunya) salieron con sus banderas a manifestarse contra el asesinato. Ya lo estaban recuperando en 1974. Tajuelo denuncia “los textos hipócritas de partidos, grupúsculos y organizaciones diversas, que antes habían vituperado o silenciado al MIL, y después de la ejecución de Puig ensalzaron la lucha de Salvador Puig Antich, a cuya lectura dan ganas de llorar de rabia al ver la utilización que se hace del MIL por parte de los mismos grupos y partidos que el MIL atacaba a través de sus publicaciones”. Ya en 1974-76 en los ambientes revolucionarios y de izquierda españoles, según Tajuelo, “el MIL y su “mártir” Puig Antich se vendían bien en tanto que nuevo producto de consumo”.

En cuanto al capítulo dedicado a los GARI, no hay exageraciones como en el del MIL, considerados por los medios políticos como delincuentes. Los análisis y observaciones sobre los GARI fueron más precisos y críticos, sin exageración, ya que los GARI no necesitaban créditos políticos, ni reivindicarse como políticos. Y él formaba parte de uno de los grupos autónomos vinculados a los GARI. Su libro es el testimonio implicado de un activista, camuflado de historiador, o bien, la investigación de un historiador novel, que desde la distancia y siguiendo los parámetros de la Universidad, explica didácticamente y con profundidad la primera historia del MIL y de los GARI. En cualquier caso es un libro meritorio, audaz. Una historia de las ideas y las acciones de los grupos autónomos de combate contextualizada en su época. A muchos de los historiadores y afines, tan centrados en el tema de su investigación, se les olvida el contexto. Además, sus escritos sobre el GARI, más que historia, eran actualidad historiada, pero reforzaban y probaban el carácter político del desconocido grupo MIL.

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