viernes, 13 de febrero de 2015

Recordando a Luciano Pitronello

Que el error no te haga mártir de la vanguardia sino una cristalina intención de guerra.
Que tu púrpura motivación de hierro, siga deseando ver arder las arquitecturas del pensamiento y de la sociedad.
Los policías en todas partes están.
Sobre el arco de tu situación, las hienas hambrientas hoy con su maquinaria y sus metrallas mediáticas seudoinformativas, comienzan el noticiero bramando mentiras sobre tu cuerpo y tu mente.
Podridos manipulando entre plásticos, ladrillos y cámaras de persuasión masiva que por quién al alzarse hacia la exploración por conquistar la libertad lo condenan en crimen, en demencia y enfermedad; necias razones por lo cual sería bien merecido el maldito accidente que traicionó tu anatomía.
Allí se les acaba su piedad y moral, su misericordia y buena voluntad de ciudadano común.
Por qué deberíamos tu y yo tener compasión con el odio por este lugar? por ellxs?
Que las preguntas busquen solas sus respuestas (…)
Conocerte no, pero sentir el mismo calor que sentiste aquel día, nunca nadie podrá.
El amor y la revuelta, la honestidad, la afinidad física o de cientos de kilómetros la complicidad, la conspiración escondida tras un papel, los sueños, el conflicto con unx mismx y las rafagas de fuego contra la convención social, nos recuerdan que todavía podemos sentirnos vivxs en este reino de muertxs.
Que a pesar de que nos inunde esta amargura eterna por ver nada cambiar; vamos a seguir intentándolo, cabeceándonos para hacer y compartir, por ver, sentir y gozar en destruir los pilares de la lógica para crear sobre la nada. La imaginación, el corazón y la pasión por la libertad esta noche no tendrán más que su fiesta en la bruma de una noche tranquila de otoño, vendrán por su venganza.
Y cuantas veces sea necesario vamos a desafiar la mercancia en cuatro letras, recuperando estas entrañas, erguidxs como robles en este pantano achurado para insistir, para tener la mirada fija, cuando queramos, cuando desaparezcamos cuando nos quememos, cuando aparescamos sobre esta realidad absurda, divinizada en estúpidez y aberraciones; iremos construyendo el camino, no tenemos certeza de ganar pero lo intentaremos.
Tú, yo y la tierra que esta a tu lado ya no será la misma porque así lo quisimos.
Valor y respeto por el camino que tomaste. Identificadxs se sienten lxs que creen que algún día llegaremos a ser bestias de bosques azulosos otra vez, pero esta vez libres para siempre.
Ya no hablo más, la luz de la noche seguirá iluminando estas sinceras palabras de hermandad desconocida.
A Luciano Pitronello Schuffeneger

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